lunes, 17 de abril de 2017

La fortaleza de Corea del Norte no está en las armas nucleares

Por Juan González





En los albores del siglo XXI observamos  que el poder económico se está trasladando desde el océano Atlántico al Pacifico. Sin embargo, no solo el poder económico se está concentrando en esta región del planeta, también el poder militar.

 El Lejano Oriente cuenta con varias potencias mundiales, entre las que destacan: China, Japón, Rusia, India, también hay que agregar a  Estados Unidos ya que posee importantes bases militares diseminadas en distintos países.

Desde la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. le ha dado tanta importancia al Pacífico  como al Atlántico Norte. Con la Caída del Muro de Berlín y la posterior desaparición de la Unión Soviética, ha concentrado sus  recursos económicos, políticos y militares en esta región para mantener su influencia.

El siglo XXI ha iniciado con la emergencia de China, que en el año 2010 superó  a Japón como la segunda economía del planeta, pero China no solo quiere ser una potencia económica carácter global, también quiere serlo en el ámbito militar, científico y tecnológico. 

El ascenso de China ha estado marcado por el recelo de EE.UU.,  Japón, Corea del Sur e  India, que piensan que en menos de dos décadas liderará la economía mundial, así como importantes áreas científicas y tecnológicas.

China ha ido forjando alianzas estratégicas con Rusia y potencias medianas como Pakistán e Irán, además, está aumentando su presencia  en África y América Latina  para hacerle contrapeso  a EE.UU., y encaminarse en su propósito fundamental de erigirse  como una súper potencia  mundial en el presente siglo.

En la actualidad China mantiene un conflicto con Japón por la soberanía de las islas   Senkaku; mantiene un conflicto con Vietnam y Filipinas por la soberanía de las islas  Paracelso, además del conflicto que mantiene con Taiwán por su soberanía.   Mientras que Rusia mantiene diferencias con Japón por la soberanía de las islas Kuriles. 

Cabe destacar que la rivalidad entre Japón y China, asi como entre Rusia y Japón se remonta a finales siglo XIX cuando luchaban en aquel entonce como ahora, por el dominio o influencia de esta zona.

La crisis actual  entre Corea del Norte y Estados Unidos se genera bajo un escenario de alta conflictividad entre las principales potencias del Sudeste Asiático. 

 Por tanto, los líderes  de Pyongyang son  conscientes de que su fortaleza depende más de su ubicación geográfica que de sus armas nucleares, ya que  están rodeados de potencias rivales que pudieran enfrentarse en cualquier momento si se producen las condiciones desencadenando un conflicto de dimensiones globales.

Tomando este escenario geopolítico, una posible estrategia del gobierno de Corea del Norte ante un eventual ataque de Estados Unidos estaría enfocada en atacar a Corea del Sur y a Japón para involucrarlo en el conflicto de manera que China se vea obligada a defender sus intereses en la región, lo mismo que Rusia.

Por lo antes descrito lo más recomendable es que Estados Unidos y China busquen una salida negociada al  conflicto en la península de Corea, evitando echar más leña al fuego. De lo contrario el mundo puede estar alborde del tan temido “holocausto nuclear”.

El autor es politólogo

Analista de temas internacionales

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