lunes, 18 de mayo de 2009

Cuando Benjamín Netanyahu se encontró con Obama...

Elmundo.es

Sal Emergui Jerusalén

En la década de los 60, los asesores del jefe de Gobierno israelí, Levi Eshkol, entraron preocupados en su despacho. "Primer ministro, los servicios meteorológicos advierten DE que se avecina una sequía terrible en Israel", le dijeron alarmados. Eshkol les miró atentamente y preguntó: "¿También habrá sequía en EEUU?". Cuando le dijeron que no, respondió suspirando: "Entonces estoy tranquilo".

Benjamín (Bibi) Netanyahu no necesita esta anécdota para saber que EEUU es algo más que un aliado. Cuando el primer ministro israelí se reúna con el presidente Barack Obama, no solo verá un joven interlocutor con el que discrepa en muchos temas sino al líder del principal valedor de Israel en el mundo.

Desde los tiempos de Shamir (Mr. No), nunca antes un primer ministro israelí había provocado tantas dudas y recelos en su visita a la Casa Blanca. En primer lugar, el trauma del 96 sigue presente. Entonces, tras ganar las elecciones al favorito Simón Peres, Netanyahu se presentó con tal soberbia en el despacho del presidente norteamericano Bill Clinton que posteriormente éste criticó "la arrogancia de Netanyahu, que no tiene claro quien es aquí la superpotencia".

Trece años después y de nuevo en el poder, Netanyahu presume de "haber cambiado". Como aconseja el comentarista Ben Caspit, "debe aprender la lección y ahora con Obama no tiene que ser el conferenciante sino el alumno. Si los americanos le dan una hora, él debe escuchar 40 minutos y hablar 20".

Obama y Netanyahu quieren 'activarse'

Su problema es que no se trata solo de estilo sino del contenido y prioridades. Obama quiere activar a Netanyahu en el proceso de paz con los palestinos basándose en la fórmula de dos Estados. Netanyahu quiere activar a Obama para que frene lo que llama "amenaza existencial de Israel": un Irán nuclear.

Al líder del cada vez más derechista Likud le cuesta pronunciar la contraseña de Obama para entrar en el club de sus socios más íntimos. Un 'password' de dos palabras: "Dos Estados". La única solución que Washington contempla para finalizar el conflicto israelo-palestino.

Antes de viajar hacia lo desconocido (el Washington de Obama), un asesor de Netanyahu afirmaba a elmundo.es que "tras un proceso de negociaciones y el fin del terrorismo, apoyaremos la creación de un Estado palestino siempre y cuando no tenga Ejército ni alianzas militares con países como Irán". Netanyahu ofrece algo menos que un Estado y algo más que una autonomía.
Otra condición es que los palestinos reconozcan a Israel como "hogar del pueblo judío". Netanyahu no pronunciará la contraseña sino que intentará vender- con su excelente inglés- otra más realista, según él. "Netanyahu prefiere que los palestinos tengan un progreso económico y un organismo de seguridad más fuerte que lanzar eslóganes de dos Estados que no sirven para nada como hemos visto estos años", concluye su asesor.

Mazen se niega a reunirse con Netanyahu

Una contraseña ambigua que no refleja la clara visión de Obama ni colma las aspiraciones palestinas. A diferencia del presidente egipcio, Hosni Mubarak y el Rey Abdala II de Jordania, el rais palestino, Abu Mazen, se niega a reunirse con Netanyahu "hasta que no acepte la solución de dos estados y congele la construcción en las colonias".

Dov Waisglass, artífice de la buena química entre Ariel Sharon y George W. Bush (también consolidada por los efectos de los atentados terroristas del 11-S), se dirige a Netanyahu: "No tienes más remedio que ceder ante Obama y aceptar la fórmula de dos Estados dentro del plan de la Hoja de Ruta. Es fundamental no ser visto en la Casa Blanca como un estorbo".

Netanyahu quiere que Obama le hable en persa. Que hablen (y especulen) sobre la cuestión palestina pero que pacten cómo frenar el plan nuclear iraní. Bibi apoya el diálogo norteamericano con Teherán pero con dos condiciones: una fecha de caducidad (otoño de este año) y mantener en la mesa la amenaza de un ataque militar.

Obama le ha hecho saber que para conseguir resultados frente a Irán, el proceso de paz con los palestinos debe avanzar sin pausa. "¿Quieres que sea más contundente y haya más sanciones a Irán? Pues desmantela enclaves ilegales y deja de construir en asentamientos existentes en Cisjordania", es lo que desde hace días escucha Netanyahu desde Washington, que ha pedido diplomáticamente a los dirigentes israelíes que "no estorben ni pongan cronómetros ante Irán".

La mayoría suspende el Gobierno de Netanyahu

Obama necesita un Netanyahu pragmático para que su plan de paz en la zona funcione. En su pesadilla aparece un ataque israelí contra las instalaciones nucleares iraníes. Por eso, hace unos días, envió al director de la CIA, Leon Panetta para advertir a su homólogo Meir Dagan (jefe del Mossad) de que Obama no quiere "sorpresas" en el frente iraní.

Netanyahu llega a su examen más difícil (aunque se trate solo de una reunión de "conocimiento") tras un sondeo que indica que el 52% de los israelíes suspende sus 48 días al frente del Gobierno y el 57% le pide que apoye la solución de dos Estados.

Bibi responde: "Aun es pronto para hablar de dos Estados". Lo que para él es pronto, para Obama puede ser muy tarde y para los palestinos "una tomadura de pelo". "Es el gran examen de Obama que debe hacer una sola pregunta a Netanyahu, si acepta o no la solución de dos Estados. Y luego actuar en consecuencia", declara el jefe del equipo negociador palestino, Saeb Erekat.

El periodista Eitan Haber opina que "muchos años de luna de miel entre Israel y EEUU pueden estar acabando con la combinación Netanyahu-Obama. Solo ahora empezará la vida de pareja israelo-estadounidense".

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