domingo, 12 de mayo de 2013

Japón y Alemania : ¿están resurgiendo como imperios?.


Por Juan González



Mientras estamos centrados siguiendo la evolución de las potencias emergentes encabezados por el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), hemos pasados desapercibidos el resurgimiento imperial que están teniendo Alemania y Japón. Los vecinos de  estas dos naciones le temen porque históricamente han demostrado que  tienen vocación hegemónica continental con aspiraciones globales.

Nadie duda hoy, que el país más poderoso de Europa es Alemania que estuvo dividida tras la Segunda Guerra Mundial por haber dado a luz al régimen nazi que dirigió Adolfo Hitler y que desencadenó la peor guerra que haya padecido la humanidad en un intento por dominar Europa y el mundo.

El lado occidental de Alemania fue controlado por EE.UU., Inglaterra y Francia, y el lado oriental estuvo bajo la influencia de la Unión Soviética. 

Los soviéticos levantaron un muro en la parte oriental que se convirtió en el símbolo de la Guerra Fría, este muro es conocido como el “Muro de Berlín”.  La desaparición del Muro fue parte del proceso de decadencia de la URSS.

Los países capitalistas encabezado por EE.UU. y los socialistas por la Unión Soviética acordaron no solo derribar el Muro de Berlín, sino unificar la Alemania que ellos mismo habían divido a partir de 1945.

Al momento de la caída del muro en 1989, existía una República Federal Alemania (capitalista) con un gran avance industrial, científico, tecnológico que la convertía en uno de los países más avanzado del mundo. Mientras que la República Democrática de Alemania era socialista y aunque mostraba avances, estaba muy rezagada con respecto a la otra y al resto de las potencias occidentales. 

Algunas voces surgieron en Europa en  contra de la unificación de Alemania, especialmente en  Francia y Reino Unido, que en ese momento estaban gobernados por François Mitterrand y Margaret Thatcher, respectivamente. Los gobernantes de estas dos potencias europeas consideraban que Alemania con la unificación  se iba a convertir en un país muy poderoso, que después no iban a poder contener.

Antes de producirse la unificación, la República  Federal Alemana  era ya la principal economía de Europa y la más poblada, de manera que la  unificación con la República Democrática de Alemania, aumentó su poder económico y político en el continente.

El 03 de octubre de 1990, Alemania queda oficialmente unificada  a pesar del recelo entre las principales potencias de Europa Occidental.

Alemania solo necesitó 20 años desde su unificación para terminar dominando la Unión Europea. En la actualidad la mayoría de países de ese bloque se mantienen sumidos en una profunda crisis económica, algunos de los cuales han tenido que pedirle  ayuda  a Alemania para poder rescatar sus bancos.

La nación germana muestra excelentes indicadores macroeconómicos, lo que le ha permitido erigirse  como la salvadora y rectora de Europa, por tener el control  monetario y financiero absoluto que mantiene dentro del bloque.

Como ejemplo,  tenemos que  en el 2012,  mientras España, Grecia y Chipre tenían  el déficit fiscal en alrededor del 10% del PIB, el déficit de Alemania no superaba el 1%.  Ademas, la mayoría de países de la Unión tiene una balanza comercial deficitaria,  en cambio Alemania presenta un superávit.

Por último, mientras en países como Italia o Francia,  el desempleo anda por el 12%, en Alemania es de la mitad (6%), aproximadamente, para no hablar del desempleo en España o Grecia que superan el 20% de la población económicamente activa(PEA).

En la actualidad, algunos países europeos  se muestran alarmados por el protagonismo que está teniendo Alemania en medio de la crisis, que la ha aprovechado para expandir su influencia por casi toda Europa. Temen  que esta nación "teutona" este muy  cerca de alcanzar el  sueño de dominar el viejo continente como paso inicial para   convertirse  en un imperio.

En cuanto a Japón, aunque este país no estuvo dividido como Alemania, fue intervenido por EE.UU. al derrotarlo en la Segunda Guerra Mundial, lanzándole dos bombas atómicas, en Hiroshima y Nagasaki en 1945.

EE.UU. le impuso a Japón una Constitución pacifista, en la que en el artículo 9, establece que el Pueblo japonés renuncia a la guerra y por consiguiente a tener una estructura militar.

Sin embargo, al  desarrollarse la Guerra Fría (1945-1991) , EE.UU. fue permitiendo que Japón fuera aumentando su poder militar, a tal punto que en la actualidad tiene el sexto presupuesto militar del mundo, en el 2003 un contingente de mil soldados fue enviado a Irak a apoyar las tropas norteamericanas y británicas en la reconstrucción de Irak,  ademas en el año 2006 el Parlamento japonés aprobó la creación del Ministerio de Defensa.

El Primer Ministro japonés Shinzo Abe tiene programado solicitar en el transcurso de este año al Parlamento una reforma constitucional para modificar el artículo 9, y  convertir a Japón en poderosa potencia militar que pueda contener el ascenso de China en Asia.

En el  ámbito económico, Japón ha padecido de un estancamiento por más de una década, acumulando una de las  deudas públicas  más elevando del mundo. En el año 2010, China  lo desplazó  como segunda economía del planeta.

El pasado año 2012, el pueblo japonés  eligió como Primer Ministro al conservador, Shinzo Abe, que prometió devolver el dinamismo económico que vivió la nación asiática en décadas anteriores y fortalecer la defensa nacional.

El Primer Ministro ha comenzado a implementar reformas económicas encaminadas a dinamizar la economía a través de  las exportaciones, utilizando la devaluación de su moneda, el yen, para que los productos  sean más competitivos en el mercado internacional.  

Finalmente, pienso que hay que seguir de cerca las acciones de Japón y Alemania de ahora en lo adelante porque ambas potencias están aprovechando la crisis económica y el reordenamiento geopolítico mundial para retomar sus ambiciones imperiales que nunca han abandonados.

El autor es politólogo, analista de temas internacionales

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