martes, 15 de marzo de 2011

Efecto tsunami: El impacto del colapso japonés en la economía mundial


Informe
IAR Noticias /

Tras la catástrofe, Japón, tercera economía y tercer importador de petróleo a escala global, que apenas había experimentado una débil recuperación económica, tendrá que enfrentar las consecuencias económicas del terremoto más fuerte en golpear al país en al menos tres siglos. Si los inversionistas, nerviosos por la alta deuda fiscal de Europa y EEUU, elevan los costos de financiamiento de Japón, podrían crear fricciones financieras en la economía a escala global predicen los expertos.

El terremoto japonés es uno de esos golpes que descarrilan las predicciones económicas. Hasta que se conozca el alcance de los daños, la incertidumbre será la palabra clave para las perspectivas japonesas y quizás las globales también, señala este lunes The Wall Street Journal. LEER ARTICULO: Desde Japón al resto del mundo: el impacto económico del terremoto.

La agencia Reuters afirma que empresas mundiales de todo tipo, desde fabricantes de semiconductores a constructores de barcos, se enfrentan a la interrupción de sus operaciones después de que el terremoto y tsunami en Japón destrozase infraestructura vital y dejara fuera de servicio fábricas que producen desde componentes de alta tecnología hasta acero.

Miles de personas han muerto y millones se encuentran sin hogar, energía, agua o calefacción tras el seísmo de magnitud 8,9 que provocó un masivo tsunami que barrió la línea de costa del norte deTokio.

El terremoto obligó a muchas empresas a suspender su producción mientras las acciones de algunas de las mayores compañías japonesas se tambaleaban el lunes, con Toyota y Sony cayendo un 8 y 9 por ciento, respectivamente.

Con la evaluación de los daños aún en marcha, empresas y analistas dijeron que era demasiado pronto para precisar cuánto podían durar las interrupciones.

"Va a pasar tiempo hasta que vuelva la confianza de los inversores en la producción japonesa. Cuando miramos al terremoto de Kobe, se tardó alrededor de una semana en conseguir un cuadro general de la magnitud de los daños", dijo a Reuters Toshihiko Matsuno, experto en SMBC Friend Securities, refiriéndose al terremoto de 1995 en el que murieron más de 6.400 personas.

Los precios de las acciones japonesas cayeron abruptamente este lunes, durante la primera jornada bursátil después del terremoto y el tsunami ocurridos el viernes.

El índice Nikkei 225 de la bolsa de Tokio bajó en más del 5% en los primeros veinte minutos de las transacciones y cerró con una caída del 6,18% o 633,94 puntos hasta situarse en 9.620,49 unidades.

Esto ocurrió luego de que algunas de las principales compañías japonesas se vieran obligadas a detener su producción, no sólo en el nordeste del país -la zona directamente afectada por el sismo y el maremoto-, sino también en otras partes del país por causa de los cortes de electricidad.

Las acciones del fabricante de automóviles Nissan cayeron un 9,5% después de que cerrara todas sus plantas, mientras que las de Toshiba, cuyos productos incluyen semiconductores y reactores nucleares, bajaron en un 16%.

Paralelamente, el yen perdió valor frente a 13 de las 16 principales monedas del mundo, y el precio del barril de petróleo cayó a menos de US$99 en los mercados asiáticos, como reacción a una probable reducción en la demanda de crudo después de que tres de las cinco principales refinerías japonesas interrumpieran sus operaciones.

Por su parte, el Banco de Japón –el banco central del país- anunció que asistirá a la tercera economía del mundo inyectando US$183.000 millones de fondos de emergencia en el sistema bancario, con el fin de estabilizar los mercados.

Los economistas pueden estar en lo cierto respecto a lo que dicen los fundamentos sobre el crecimiento futuro, pero nadie puede predecir un evento inesperado. Es por esto que las predicciones es mejor escribirlas con lápiz, puntualiza The Wall Street Journal.

El desastre también es un serio revés para la industria nuclear, que estaba disfrutando de un renacimiento a medida que se atenuaban los temores de la opinión pública sobre la seguridad nuclear al disiparse los recuerdos del accidente de la isla Tres Millas en EEUU en 1979 y el desastre de Chernóbil en Ucrania en 1986.

Probablemente los gobiernos se van a enfrentar a más protestas en contra de nuevas plantas tras los esfuerzos de Japón por evitar una fusión en tres reactores nucleares en lo que se ha considerado ya como la mayor crisis a la que se enfrenta el país desde la Segunda Guerra Mundial.

Activistas antinucleares en toda Europa se han aferrado al accidente en Japón como una prueba de los riesgos que conlleva la energía nuclear y dijeron que los gobiernos deberían repensarse sus planes de nuevas plantas.

"Creo que un montón de gobiernos, autoridades y otros planificadores deberían pensarse dos veces los planes de estaciones de energía en las zonas sísmicas", dijo Jan Haverkamp, miembro en la Unión Europea de Greenpeace, que se opone a nuevos reactores y quiere que los actuales se reduzcan progresivamente.

El fabricante francés de reactores Areva y los productores de energía nuclear EDF y GDF Suez son miembros destacados dentro de la industria. Las francesas Alstom y Schneider y la alemana Siemens también lo son.

Para el Journal, los enfrentamientos en Túnez que se extendieron a lo largo de Medio Oriente impulsaron a los precios del petróleo a niveles inesperados. El capítulo más reciente de esa historia ha sido las protestas del viernes en Arabia Saudita. Los altos precios de los alimentos están reduciendo los presupuestos de hogares en todo el mundo, y en EEUU la posibilidad de que el gobierno se quede sin dinero para funcionar no puede ser descartada.

Ahora Japón, que apenas había hilvanado una débil recuperación económica, tendrá que lidiar con las consecuencias del terremoto más fuerte en golpear al país en al menos tres siglos.

¿Será más difícil reparar el daño físico, particularmente el de las plantas nucleares cuya suerte aún está en el limbo? ¿Podrán las impactantes imágenes y los titulares del fin de semana, combinados con la incertidumbre sobre Medio Oriente y Europa, desatar un tsunami en los mercados?, se pregunta el Journal.

Prácticamente todas las automotrices japonesas suspendieron sus actividades. Sony Corp. cerró seis plantas de componentes eléctricos. Kirin, Asahi y Sapporo, que representan cerca de 40% de la producción de cerveza en Japón, están fuera de servicio.

El suministro eléctrico está interrumpido. Los economistas de Nomura habían pronosticado que Japón, cuya economía se contrajo en los últimos tres meses de 2010, "saldría de su actual letargo" en el segundo trimestre. Ahora dicen que eso no ocurrirá hasta el tercer o cuarto trimestre.

Mucho depende de la reacción de los mercados globales. Si los inversionistas, nerviosos por la alta deuda fiscal de Europa y EEUU, elevan los costos de financiamiento de Japón, podrían crear fricciones financieras, dice el Journal

"No podemos dar por descontado que los mercados de bonos tomarán las cosas con calma en el actual entorno fiscal", dice Maurice Obstfeld, economista de la Universidad de California en Berkeley. "El tema de un incumplimiento de la deuda soberana en los países ricos no estaba en el radar en 1995, ahora las economías pudientes lo han puesto" sobre la mesa.

Aludiendo al terremoto y los disturbios en Medio Oriente y el Norte de África, los economistas de J.P. Morgan Chase predijeron el viernes "una cantidad inusual de volatilidad en los precios globales del petróleo en las siguientes semanas".

El principal factor es lo que ocurra en Medio Oriente. Japón es el tercer importador mundial de petróleo después de EEUU y China. Los problemas en las plantas nucleares podrían hacer que, a la larga, Japón importe más petróleo, gas natural y carbón.

Los analistas estiman que el reemplazo de la capacidad total nuclear de Japón por crudo se traduciría en la importación de 375.000 barriles adicionales al día, los que hay que sumar a la actual demanda de 4,25 millones de barriles.

El Gobierno japonés estimó que esta catástrofe tendrá un impacto "considerable" en la economía del país y serán necesarios fondos colosales para financiar la reconstrucción de las zonas afectadas.

El costo de la catástrofe podría ascender para los seguros a US$ 34.600 millones, según una estimación inicial publicada el domingo por AIR Worldwide, especialista de la evaluación del riesgo.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, dijo el lunes que la cumbre especial de la Unión Europea que se celebrará el martes tras el terremoto y posterior tsunami en Japón debería abordar las consecuencias legales, económicas, técnicas y políticas de la crisis nuclear en el país asiático.

Los ministros de Energía de la UE se reunirán con operadores de plantas nucleares, constructores y reguladores.