El año pasado el alza vertiginosa del costo de los alimentos fue una llamada de atención para el planeta. Entre 2005 y el verano de 2008 se triplicó el precio del trigo y el maíz, y se quintuplicó el del arroz, dando lugar a motines a causa de los alimentos en una veintena de países y dejando más de 75 millones de personas expuestas a la pobreza.
Sin embargo, a diferencia de las sacudidas anteriores impulsadas por una escasez alimentaria a corto plazo, el alza de precios aconteció en un año en el que los agricultores mundiales obtuvieron máxima histórica en su cosecha de cereales.
Más bien, los precios altos eran síntoma de un problema mayor que tira de los hilos de nuestra red alimentaria mundial. Y no desaparecerá en el futuro cercano. En palabras llanas: durante la mayor parte de la década anterior, el mundo ha consumido más alimentos de los que produce. Después de años de reducir las reservas, en 2007 el mundo presenció una caída de los remanentes mundiales a 61 días de consumo mundial, la segunda menor registrada. LEER ARTICULO COMPLETO...

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