La campaña online que desarrolló Barack Obama marcó un antes y un después en la forma de hacer política a nivel mundial. En la Argentina, los candidatos intentan replicarla. Qué plataformas utilizan. La opinión de los especialistas.
Quedan pocas semanas en la carrera por lograr un lugar entre las 127 bancas de diputados (61 oficialistas) de todas las provincias y 24 de senadores (12 oficialistas) de ocho distritos. La campaña entró en su fase caliente. Una de las incógnitas será ver el impacto del condimento online o política 2.0, donde la Web se convierte en el nuevo frente para hacerse con la preferencia del voto, especialmente el jóven.
Si bien, a nivel local muchos partidos y políticos dieron sus primeros pasos ya hace algunos años con el desarrollo de sus páginas Web en formato 1.0 otros se volcaron directamente a explotar los canales multimedia y las redes sociales.
Al fin y al cabo Internet brinda la posibilidad de alcanzar una mayor exposición a un menor costo publicitario. Queda el interrogante en ciernes, ¿el uso de la tecnología será el diferenciador para que los ciudadanos los elijan el 28 de junio? Lo seguro es que esta campaña 2.0 tendrá sus primeras pruebas de fuego y los resultados serán el paso previo a las elecciones presidenciales de 2011.
Fascinación en alzaAunque muchos de los candidatos ya se encuentran sumergidos en el mundo de la red, hay tantos otros que todavía no lo conciben como un elemento fundamental o que no cuentan con los recursos económicos y/o técnicos para su desarrollo.
Según el Barómetro del Instituto Política y Democracia, de la Sociedad de la Información para las Américas que adelantó los resultados -en exclusiva a IT Business- sobre la presencia cuali-cuantitativa de los políticos argentinos en la Web, en base a 70 precandidatos a legislativas de la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires: “el 62% no tienen presencia online y el 38% sítienen una identidad digital construida a través de un portal o blog.
Incluso, el 54% ni siquiera tiene registrado su dominio propio. Mientras, los que sí lo tienen, el 75% sólo lo poseen a nivel nacional”. Concluye que “solamente un 30% de los precandidatos tienen su perfil en Facebook. Sin embargo, de los políticos que no tienen presencia online, hay un 16% que al menos hace uso de esta red social a través de un perfil abierto.
Por último, el 14% tiene canal propio de Youtube para colgar sus videos y el 65% aún no aparece en Wikipedia”. Carmen Beatriz Fernández, presidenta de DataStrategia y autora del libro “Ciberpolítica”, editado por el Programa de Medios de Comunicación y Democracia de la Fundación Konrad Adenauer, define que “por política 2.0 se entiende a potenciar al máximo las capacidades bidireccionales que ofrecen las Tecnologías de la Comunicación (TICs) y que es el elector el que le agrega valor a la campaña.
Internet es la base de esas nuevas herramientas políticas, pero todavía el potencial de comunicación esta mucho mas masificado a través de los SMS, ya que los celulares tienen altísimas tasas de penetración en toda la región, y en la Argentina en particular”.Según Lucas Lanza, presidente del Instituto Política y Democracia, Sociedad de la Información para las Américas, “todavía en la Argentina rige el eje del personalismo político entre los partidos, por ello se plantea cada vez más los propios canales de posicionamiento.
La oportunidad de tener un canal propio de TV, a través de Youtube, permite disminuir una pérdida de tiempo y un posicionamiento en buscadores de hasta un 95% de entradas por los usuarios y posibilita la identidad digital”.
El especialista aclara: “Pero no es lo mismo estar 2.0 que ser 2.0 y en este punto la campaña traza una evolución entre los candidatos, ya que estamos acostumbrados a decir, donde una página acompaña, por ejemplo, en la difusión de información. Pero ser 2.0 implica escuchar y responder. Genera un cambio de poder y de hacer política. Allí, las redes sociales ayudan a la proliferación de una masa crítica y permite una inmensa cantidad de herramientas de interrelación con ella.
Es ahí que se planteará el enriquecimiento desde la tecnología”.Redes socialesDesde Sonico, la red social creada por el argentino Rodrigo Teijeiro, trabajan en mejoras para el perfil público en general, a partir de las distintas campañas políticas que se realizarán en la Región. Tomás O´Farrell, Partner & Chief Marketing Officer de la red social explica que “hoy por hoy, en las redes sociales, ya hay conversaciones sobre política y grupos formados. Lo bueno es que ahora el político se está sumando al diálogo, manifiesta su opinión y da su visión, y esto le aporta transparencia al proceso.
Estamos trabajando para que los perfiles sean abiertos, que toda la comunidad de Internet lo pueda ver más allá si un navegante es usuario o no de Sonico. Además, se puedan agregar widgets de su blog, de su canal en You Tube y hacer encuestas online, entre otras aplicaciones”.Más allá de los elementos técnicos, opina que “los primeros políticos que entiendan, incorporen y capitalicen este fenómeno, presentarán una gran ventaja a la hora de construir credibilidad en la opinión pública.
A partir de una identidad digital, el político puede proyectar una imagen y una reputación real que se suma a todas las acciones, posturas y decisiones para que la gente tenga una percepción completa de ese político”.
Tarea de inspiración
Manuel Tamez, new business development manager de Google, estuvo implicado en el desarrollo de de aplicaciones tecnológicas desde la empresa para la campaña del actual Presidente de los Estados Unidos, donde analizó que “los nuevos medios permiten al candidato realizar una tarea de inspiración. Internet elimina el limitante de un discurso político, ya que cada candidato puede hablar a todos los nichos sin preocuparse por los tiempos y la edición que rige en los medios tradicionales. El impacto a invitar o compartir espacios virtuales entre familiares y amigos, le permite al candidato una fuerza desde abajo de los contenidos de su plataforma y replicarla en más personas”.
Según datos del ejecutivo, en Estados Unidos (EE.UU.) el 46% de los votantes utilizaron Internet, mail, SMS, entre otros, sobre contenido. Para las elecciones presidenciales, la campaña de Obama envió cerca de 13 millones de correos electrónicos y hubo 7 millones de seguidores a través de las redes sociales (Facebook, My Space y desde la página de Obama). Lo que le permitió al candidato recibir u$s 500 millones por medio de donativos en línea. De ellos, tres millones de donantes depositaron menos de u$s 100. “Si bien la penetración de Internet en Estados Unidos es casi total, en América latina, no es tan fuerte pero crece.
Internet cuenta con herramientas simples y poderosas, que permitirán tumbar barreras de indiferencia”, opina Tamez.Fernández, de DataStrategia, concluye que “la capacidad subversiva y articulativa de estas nuevas redes digitales es algo que a los políticos tradicionales cuesta entender, se puede cerrar un canal de televisión con una decisión vertical pero es difícil controlar que una sociedad se organice a través de redes horizontales construidas a través de broadcasting, SMS, e-mails, que en algunas sociedades han hecho que una nueva clase política de 16 a 29 años (nativa de la tecnología) despierte. Sin embargo, por más sofisticadas que sean esas herramientas tecnológicas, siempre deberán estar al servicio de lo estratégicamente concebido por la organización política y ser coherentes con los mensajes y las audiencias que se hayan definido para la campaña”.
El futuro
Si bien los distintos candidatos locales se encuentran en un proceso de aprendizaje en el uso de las herramientas tecnológicas, un informante confesó que, para luego de las elecciones, más de un candidato está analizando cerrar sus perfiles en redes sociales. ¿La razón? Les está costando sostener el volumen de interacción y resulta ser un espacio ingobernable para ellos. Será cuestión de esperar si logran evolucionar y adaptarse a una nueva forma de hacer política ante este nuevo escenario de comunicación.

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