lunes, 8 de abril de 2013

La fortaleza de Corea del Norte no está en las armas nucleares

Ciudad Oriental
Por Juan González




La fortaleza de Corea del Norte no son las armas nucleares. Es la geopolítica. Está rodeada de potencias rivales.

En los albores del siglo XXI observamos  que el poder económico se está trasladando desde el océano Atlántico al Pacifico. Sin embargo, no solo el poder económico se está concentrando en esta región del planeta, también el poder militar.

El Lejano Oriente cuenta con varias potencias mundiales, entre las que destacan: China, Japón, Rusia, India, también hay que agregar a   EE.UU. ya que su estado No. 50, Hawai, se encuentra en esta zona. Y además, posee importantes bases militares diseminadas en distintos países.


Desde la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. le ha dado tanta importancia al Pacífico  como al Atlántico Norte. Con la Caída del Muro de Berlín y la posterior desaparición de la Unión Soviética, ha concentrado sus  recursos económicos, políticos y militares en esta región para mantener su influencia.


El siglo XXI ha iniciado con la emergencia de China que en el año 2010 superó  a Japón como la segunda economía del planeta, pero China no solo quiere ser una potencia económica mundial, también quiere serlo en el ámbito militar, científico y tecnológico.  

El ascenso de China ha estado marcado por el recelo de EE.UU.,  Japón, Corea del Sur e  India, que piensan que en menos de dos décadas liderará la economía mundial, así como importantes áreas científicas y tecnológicas. 

China ha ido forjando alianzas estratégicas con Rusia y potencias medianas como Pakistán e Irán, además, está aumentando su presencia  en África y América Latina  para hacerles frente a EE.UU., y encaminarse en su propósito fundamental de erigirse  como una súper potencia  mundial en  este siglo. 

En la actualidad China mantiene un conflicto con Japón por la soberanía de las islas   Senkaku; mantiene un conflicto con Vietnam y Filipinas por la soberanía de las islas  Paracelso, además del conflicto que mantiene con Taiwán por su soberanía.  Mientras que Rusia mantiene un conflicto con Japón por la soberanía de las islas Kuriles.  

Es decir, que entre  China y Japón existe un conflicto de baja intensidad  y  lo mismo ocurre entre Japón y Rusia. Sin embargo, esta rivalidad entre estas potencias se remonta al siglo XIX cuando luchaban en aquel momento como ahora, por el dominio de esa zona.

La crisis actual  entre Corea del Norte y EE.UU., se produce bajo este escenario que hemos señalado. Norcorea actúa desafiante, no por las armas nucleares y ni por los armamentos convencionales que poseen que en su mayor parte son  obsoletos  si lo comparamos con la poderosa y avanzada  maquinaria militar que poseen los Estados Unidos. 

Por tanto, el  desafío de Corea del Norte se produce porque ellos  saben que están rodeados de potencias rivales con viejas rencillas y que tienen muchas posibilidades de que se enfrenten en cualquier momento si se producen las condiciones, desencadenando así un conflicto de dimensiones globales. 

Por eso,   la estrategia  norcoreana no es lanzar un ataque al territorio continental  de EE.UU. que tendría poco  apoyo de China o Rusia. Si no, atacar las bases norteamericanas en Corea del Sur y Japón,  para provocar el nacionalismo japonés y surcoreano e involucrarlo en el conflicto.

Si Japón y Corea del Sur, deciden responder a un ataque de Corea Norte, junto con EE.UU.  es más que seguro que China no se quedará de brazos cruzados, además, es muy probable que Rusia le siga los pasos.  En otras palabras, un ataque norcoreano a bases norteamericanas en estos dos países generaría inmediatamente una guerra de carácter mundial por la importancia de los  países implicados en el mismo. Y esto,  nadie quisiera verlo. 

Pienso, que lo más recomendable en este caso es que EE.UU., utilice la misma estrategia que utilizaron durante la Crisis de los Misiles de 1962: bajar la retórica belicista y buscar  una salida negociada al conflicto con las principales potencias de la región, evitando echar más leña al fuego. De lo contrario el mundo puede estar alborde del tan temido “holocausto nuclear”.

El autor es politólogo
Analista de temas internacionales

2 comentarios:

John Garcia dijo...

Excelente analisis hermano.

Maria Salvado dijo...

Muy bueno!